Monday, September 05, 2005

De Salud y otras Cosas



El miedo a equivocarse...
La existencia, muchos seres humanos la perciben como ideal y piensan que todo debe salirnos bien. A los niños que han sido criados con todo a mano y sin "pasar trabajos", luego, en la adultez, se les dificulta tolerar las frustraciones propias de la vida en sociedad.
La crianza basada en castigos y métodos rígidos de evaluación de la conducta de los infantes les genera inseguridad y tienden a equivocarse o porque actúan con miedo al castigo, pero a veces, como no son reforzados o compensados adecuadamente por sus hechos positivos, se vuelven dubitativos y "se comportan de una forma frente al papá pegón y de otra, cada vez que se le da un poco de libertad". Lo cierto es que los reglazos que se recibieron en la educación primaria represiva, por aquellos profesores de matemáticas que nos hicieron aprender la tabla del nueve sentados en un guallo, determinaron severas distorsiones de la autoimagen en el adulto.
Con inteligencia sólo no se va al mercado. ¿Cuántos chicos de 90 hacia enta arriba en todas sus calificaciones han resultado ser bachilleres laureados, pero inútiles en la vida?
Si nosotros, los que estamos criando, inculcásemos muy temprano a nuestros vástagos que cometer errores es normal y rectificarlos a tiempo es propio de los seres humanos, que sabiéndose imperfectos insistan en buscar la excelencia. Tropezar más de una vez con la misma piedra es de personas que no aprenden de las experiencias emocionales. La terquedad que impide niveles básicos de autocrítica en los seres humanos es un serio obstáculo para el progreso y desarrollo de una persona, tanto en lo académico como en las empresas.
Cuando nos equivocamos o cometemos errores en vez de pensar: "¡Nunca volveré a hacer esto!", lo que uno debe preguntarse con toda humildad: ¿Cómo podría hacerlo la próxima vez con más eficiencia? ¿Qué otro enfoque me hubiese ayudado a superar este obstáculo? ¿Le pregunto a mi compañero de más experiencia? Esta última actitud, que implica reconocernos ignorantes y preguntarle al que sabe, es un valor agregado de la educación doméstica. Si nuestros padres eran sabelotodo, que no se ocupaban de consultar el diccionario y que se mataban por cualquier quítarme esta paja, inyectaron en usted el orgullo y la falta de humildad para saberse ignorante en áreas que debes consultar.
Saquemos partido de los errores.
"El que nada se arriesga, nada gana". Yo conozco jovencitos ayudantes de mecánica, electricidad, ayudantes de plomería, ebanistería etc. Personas humildes que estudian de noche y que "el maestro" les va enseñando el empirismo, las destrezas y las habilidades de esos oficios tan necesarios. En la práctica el que más pregunta, el que pone interés... es el que más aprende.
He visto jóvenes drogadictos considerados perdidos en la enfermedad que al admitir que se equivocaron, que cometieron errores y al confesarlo en público, ahí se inicia el camino de su recuperación. El miedo a equivocarse tiene paralizados a los tímidos, a los autosuficientes, a los orgullosos, a los acomplejados, a los "sabios" y a todo tipo de persona, que no han entendido que nosotros somos un proyecto permanente de modificacion, cambios y aprendizaje permanente.
El mejor ejemplo es quizás cuando de adultos nos ponemos a aprender un nuevo idioma... cuántas veces nos equivocamos.... ¿Y qué?
- Cesar Mella

2 Comments:

Blogger mikeingals92481861 said...

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11:30 AM  
Blogger Guardagujas y trenes said...

¡Hola!

Yo formo parte de esta cultura juvenil. En mayor o menor medida me encuentro dentro de estas descripciones, por lo que el tema me concierne y la crítica me hace provecho. Tanto, que me he puesto a pensar en diversos factores y por eso me gustaría intercambiar ideas.

7:57 AM  

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