Saturday, September 17, 2005

Reír cura los males


Por Julissa Lorenzo“Al mal tiempo buena cara” es el lema que utilizan generalmente las personas optimistas cuando se enfrentan a los problemas de la vida.Para muchos individuos esta frase no tiene valor alguno, pues razonan que en tiempos de guerra como el que se vive en el mundo, no existen motivos para tener buen semblante.
El siquiatra César Mella explica que el mundo actual se ha constituido en un presionante para los ciudadanos comunes, debido a una guerra, a las dificultades para poder progresar de manera honrada, a situaciones de incertidumbre económica, sobre todo en los sectores medios y altos de la población, esquemas de valores que se han ido cada vez perdiendo en la sociedad dominicana y a los índices de violencia, que al ser consumidos como noticia todos los días, se convierten en factores que generan estrés, angustias y en algunos casos, cierto grado de desesperanza.De ahí que la gente necesite buscar diferentes mecanismos de defensa para permanecer vivos y en salud.“Esto no quiere decir que las personas vayan a caer en uno de los dos extremos de negación de la realidad: uno es la indiferencia total que es lo que popularmente se llama “hacerse el loco o hacerse el sinvergüenza”; y el otro es el involucrarse excesivamente en los problemas del diario vivir, que en términos populares significa “llevar tu vida y la de los demás” o consumir excesivamente noticias trágicas”, dice el reconocido siquiatra.En este punto, Mella señala que ante un mundo que inicia un siglo tan complejo, el ser humano debe ser alimentado durante su desarrollo de capacidad para tolerar frustraciones, de habilidades y destrezas para ser objetivos sobe cuanto ocurre a su alrededor y de la posibilidad de tener un repertorio de cosas para “botar el golpe”.César Mella recomienda a las personas hacer una rutina de ejercicios y de meditación –las religiones dan la posibilidad de hacer de la fe un instrumento de relajación– y tener la capacidad de convertir un pensamiento negativo en positivo.El humor contra la depresiónEntre estos recursos, el humor, la risa, la alegría, la disposición a la hilaridad y la posibilidad de sentirse niño de vez en cuando, son actitudes que pueden alivianarnos el día, de acuerdo al especialista.Al referirse al humor, a lo cómico, a lo chistoso, dice que se deben valorar algunas facetas, la primera es que la sonrisa es una de las principales manifestaciones antropológicas que aparecen en el desarrollo de la infancia del ser humano.Un acto motor más evolucionado-indica- como es la risa, utiliza la misma cantidad de músculos en la cara que el llanto, que es su opuesto.Se ha descubierto, expresa, que la risa pone a circular una mayor cantidad de endorfinas, que son hormonas que mejoran el ánimo y disminuyen el dolor físico. Tanto así, que hay una serie de psicólogos en el mundo que ha acuñado el término “risoterapia” dentro de las estrategias para que la gente pueda “alivianarse”.Es así como en terapias de grupos en instituciones donde hay pacientes con cáncer, en orfelinatos e instituciones geriátricas, se ha observado que la utilización de la risa favorece una mejor evolución frente a determinadas enfermedades.“Claro, hay personalidades introvertidas, tímidas, parcos o ‘secos” diría el pueblo, a los cuales es difícil sacarle una sonrisa y mucho menos una risa. Y muchas veces esos bloqueos emocionales perturban extraordinariamente a este tipo de personas, al punto de que las llamadas enfermedades psicosomáticas como las úlceras en el estómago, las alergias frecuentes, el asma bronquial y la colitis se asientan o se añaden a gente “amargada”.César Mella indica que hay formas físicas de hacer reír a una persona, porque cuando se blande un dedo por debajo de la axila o cuando a un niño se le hace “viejita” tocándole los labios se obtiene una sonrisa. En este punto se pregunta ¿cuántas personas no sonríen cuando con una pluma de un ave se le rasca las plantas de sus pies?Factores detonantes de la risaHay factores detonantes de la sonrisa y de la risa desde la perspectiva del humor, y Mella pone el ejemplo de que una de las cosas que más hace reír al dominicano es el sentido del absurdo o el sentido de lo ridículo, de ahí que cuando la gente lleva un payaso a un cumpleaños de un niño se convierte en una ridiculización de lo humano, y a su vez en un factor generador de la risa.En otras ocasiones, los factores que generan la risa están establecidos como en la ruptura del orden o en una especie de placer de lo prohibido, por ejemplo, una persona mayor que resbale en la calle y se caiga debe ser motivo de solidaridad con preocupación, sin embargo, en algunos individuos genera una risa explosiva.La risa, también es un factor utilizado por personas cuando se ponen nerviosas como en el caso de un joven que se le va a declarar a una dama, una persona que va buscar trabajo, o puede ser, incluso, una expresión paradójica del miedo, como un hombre que va a ser interrogado por la policía y salta con una “pachotá”, refiriéndose en este punto, a la necesidad del ser humano de esconder la tragedia a través de la risa.Humor como negocioCésar Mella también se refiere al humor comercial. Aquel que hace reír a los demás ya sea en un circo, en un espectáculo, en un programa de televisión…“Hacer reír a los demás es asumido por algunas personas como una filosofía de vida, en la que para esconder sus propias tragedias, hace de la risa un canal de comunicación y expresión con los demás”.Dice que en momentos difíciles, como los que se viven actualmente, las comedias y películas hechas con ese fin, las lecturas de tiras cómicas y, sobre todo, los amigos que hacen reír es casi una terapia imprescindible.Es por ello que expresa que no es casual que la gente vea una y otra vez un espectáculo de humor como el que presentan Freddy Beras, Cuquín Victoria, Boruga y Luisito Martí, con “Humor viejo no se olvida”.“La cantidad de gente que se desplaza desde el interior para ver el show está diciendo simbólicamente que se encuentran saturados de la tragedia, de la melancolía y de la tristeza”.[El sentido del humor]Para el reconocido psiquiatra el tener sentido del humor es uno de los ingredientes más deseables en la personalidad de alguien. En este punto pregunta, “cuántas veces los médicos hemos visto en un lecho de muerte a una persona sonreír? A nosotros nos satisface mucho cuando un paciente que lleva varios meses de tratamiento para una depresión nos confiesa que se ha dado cuenta de su mejoría porque comenzó a reírse de unos chistes.

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